Si debido a la DANA que ha azotado a algunas poblaciones de Valencia has decidido ayudar a algún perro rescatándolo de algún refugio afectado o has tenido que hacerte cargo temporalmente de alguna de las mascotas de algún afectado, aquí te dejo algunas recomendaciones generales para que este proceso de convivencia sea lo más agradable posible y con el menor estrés para el animal.
Debes ser consciente de que muchos de los perros que han sido abandonados y han permanecido en refugios o protectoras suelen tener cierta sensibilidad, inseguridad, miedo y altos niveles de estrés.
Si por el contrario te vas a hacer cargo de la mascota de algún conocido o familiar afectado por la catástrofe, independientemente de cómo sea ese perro, en este momento está sufriendo una situación extraña (emocionalmente estará afectado en más o menos medida).
Es muy importante en estos casos emplear la empatía y tener mucha paciencia con los animales (al igual que lo haríamos con un humano)
Aunque cada perro es único, tiene su propia personalidad y gestión de las situaciones, veamos algunos puntos importantes:
¿Qué hago cuando el perro llegue a casa?
- Tranquilidad para el animal (mucha tranquilidad):
Frente a una situación como la que el perro está pasando y un cambio brusco al que se enfrenta ahora mismo (llega a una casa nueva con gente desconocida) lo que más necesita el animal es calma, descanso y tranquilidad.
- Reconocimiento del entorno:
Deja que el perro explore la casa y la conozca.
Si es posible prepara un lugar para él donde pueda relajarse, beber y alimentarse (no cambies esta ubicación).
Puedes colocar una camita o manta.
Algunos perros (normalmente más inseguros) escogen su lugar de descanso. Si esto ocurre y es posible respétalo (se sentirá mucho más seguro).
Aunque tengas jardín o parcela (y pienses que el perro va a estar mejor en este amplio espacio) es recomendable que el animal permanezca dentro de la casa (lugar tranquilo y con menor estimulación).
Pasados unos días de adaptación podrás ir dejando que disfrute de este espacio en algunos momentos (también es importante que vaya entrando en casa para conseguir descansar).
- Mucha compañía, pero poca interacción:
Frente una situación de novedad y estrés el animal necesita mucha compañía.
En la medida de lo posible no lo dejes solo en los primeros días.
¡ Pero, compañía no significa interacción constante ! No intentes hacer cosas con el animal en todo momento.
Una buena recomendación es ir dejando que el propio perro sea quien te busque y quien te indique si necesita pasar algún momento haciendo algo.
- No lo manipules en exceso, lo peines, lo bañes, le limpies su patitas, etc.
Tampoco lo lleves a una peluquería canina a menos que sea estrictamente necesario.
No es el momento de hacerlo. El animal debe gestionar las situaciones muy poco a poco.
Además, no conoces la capacidad de gestión de un animal nuevo y como lleva el estrés en este momento.
- No exijas, castigues o riñas:
No pidas al perro cosas que no es capaz de gestionar (que tenga autocontrol, que no se mee en casa, que se porte bien desde el primer día, que no tire de la correa, etc.)
Recuerda que, aunque se lo pidas, no está preparado para obedecer o hacerte caso.
- Duerme con el perro. Es muy recomendable que las primeras noches duermas en compañía del animal.
No es necesario que lo subas a la cama o incluso que lo introduzcas en tu habitación si en futuro no pretendes hacerlo.
Puedes ser tú quien permanezca en el sofá un par de noches en su compañía (mientras el perro pernocta en su camita o el suelo).
- No lo pasees en exceso (primeras salidas a la calle):
Durante los primeros días no realices paseos largos ni lo lleves a un parque canino ni mucho menos a correr contigo.
Realiza pequeñas salidas, con tranquilidad, sin marcarte un objetivo en cuanto al recorrido. Permite al perro ir a su ritmo, que explore, reconozca la zona, olisquee, etc.
Si el perro tiene miedo o se bloquea, vuelve al hogar.
- Interacciones calmadas por parte de los humanos:
Es importante que los movimientos en casa sean calmados. Esto ofrece al perro seguridad y control.
- Respeta su espacio y su comunicación:
Puede ser normal que el perro gruña o te enseñe los dientes (es miedoso o está muy estresado).
Si este ocurre, no le riñas. Déjale espacio y aléjate.
El gruñido es comunicación (el perro intenta decirte que necesita espacio o no se siente a gusto).
- Rutinas y horarios estables:
En la medida de lo posible comienza a establecer horarios repetitivos desde los primeros días con las rutinas del perro (horarios de salida, alimentación, desconexión o sueño, etc.)
Los perros agradecen mucho las rutinas (les aporta control de la situación en el día a día).
En general, ofrece al perro lo que realmente necesite: descanso, calma, compañía, espacio, tranquilidad e intenta no añadir estrés, actividad frenética y constante y caos.
Mi gran consejo «utilizar el sentido común»
¿Qué hago cuando el perro llegue a casa si hay otro perro?
El éxito en la convivencia entre dos o más perros no solo dependerá del comportamiento del animal que llega. La situación puede cambiar mucho en función del animal que ya está en el hogar (¿es sociable?, ¿miedoso?, ¿reactivo?, equilibrado?, etc.)
Además de tener en cuenta las recomendaciones anteriores…
- Presentaciones correctas y poco invasivas (la primera impresión cuenta):
No entres con el nuevo perro directamente en el hogar.
Intenta hacer una presentación en el exterior, durante un paseo tranquilo.
Deja que los perros se conozcan, se huelan y compartan unos momentos juntos sin que exista tensión en la correa.
No les hables, ni interactúes con ellos.
Recomendable que cada persona lleve a un perro.
Después de ese primer paseo se entra al hogar de forma calmada y sin interactuar con los perros.
- No dejes de prestar atención ni cambies de forma brusca las rutinas del perro ya existente en el hogar.
Es importante que tu perro no se vea desatendido ni se estrese por un cambio tan brusco en sus rutinas.
- Supervisión en todo momento en los comienzos.
Supervisa siempre el comportamiento de los perros en los primeros días para evitar conflictos o poder actuar.
- Coloca los comederos y bebederos en zonas separadas.
Debes evitar la protección de recursos o conflictos.
Es conveniente que coman en estancias separadas.
- Retira juguetes, huesos, masticables o grandes recursos.
Debes evitar que los perros compitan o tengan algún conflicto por algún recurso.
Si tu anterior perro está habituado a disfrutar de algún recurso habitualmente permite que siga con su rutina diaria, pero en una estancia a solas.
- Separa a los perros si es necesario en algunos momentos.
Si aprecias que alguno de los perros se encuentra acosado, increpado, temeroso, etc. intenta separarlos en distintas estancias.
Es muy normal que el nuevo perro necesite más calma y descanso en los inicios.
¿Qué hago si cuando el perro llegue a casa hay niños?
- Educación y asesoramiento a los menores:
Es muy importante que los niños entiendan que el perro no es un juguete y cuáles son sus necesidades (sobre todo en los primeros días).
No permitir que el niño acose al perro, interactúe con él en todo momento, le grite, etc.
- Minimizar la frustración del menor:
Para que ese niño no se sienta apartado, se frustre y pueda interactuar con el perro, podemos hacerle participe de algunas actividades cotidianas (le pone la comida, el agua, acompaña en el paseo)
Los siguientes días
- Comenzar a integrar rutinas:
Si el perro se va adaptando al hogar, familia y entorno poco a poco podemos integrar más rutinas de juego, interacción, alargar los paseos, etc.
- No tengas prisa ni seas exigente:
Todo tiene un proceso y es probable que no conozcas el pasado de este perro que has decido acoger (quizá tenga experiencias traumáticas, de abandono o de mucho estrés).
Simplemente intenta que el tiempo que va a pasar contigo esté lo más tranquilo y calmado posible.
- Siguientes salidas y paseos:
Si el perro se siente a gusto puedes ir alargando los tiempos en el exterior y de estimulación.
Mi consejo es sacar al perro con una correa larga (al menos dos metros) y un arnés.
Permite que el perro olisquee y explore y no conviertas el paseo en obediencia estricta (que el perro vaya en tramo corto de correa junto a tu pierna).
Evita lanzarle la pelota a todas horas con la intención de que el animal se canse (esto subirá sus niveles de estrés y excitación).
Si fuera posible y siempre que el perro esté preparado para ello, son muy recomendables los paseos por zonas ajardinadas, naturales y de monte.
Si este perro antes de estar contigo estaba habituado al contacto o juego con otros perros puedes probar a ofrecerlo (supervisa por si acaso existen conflictos).
Mi nombre es Carlos Martí (responsable de ManyDogs).
Espero que es estos consejos te sirvan de ayuda en el proceso.